viernes, 15 de febrero de 2008

"Chapuza románica"

Templo de San Andrés, s.XII, Pecharromán (Segovia).
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Grieta del ábside, sobre la ventana, reparada con cemento de última generación, en tono gris perla que resalta la cicatriz. En la parte baja, se ha preferido un matiz más apagado, para que destaque el geométrico volumen de la "caja de luz", empotrada con simétrica precisión respecto a la ventana. Una caja de elegante diseño funcional, con tecnología punta adecuada a sus funciones eléctricas... ¡Total, un ábside de "diseño"!
Se ve que a nadie se le ocurrió un modo más discreto, de resolver la colocación de la caja eléctrica. Ni hubo quien pensase alguna fórmula, para que el cemento de la grieta quedase disimulado. O sea, no hubo quien, no hubo nadie. Resultado, chapuza al canto.
A quien corresponda. ¿No sería posible controlar los pequeños arreglos, con igual eficacia que la empleada para dar largas a su autorización? Bastantes horrores se cometen en las grandes restauraciones, para que los consintamos también en las pequeñas chapuzas. Ponga remedio, ya, o sea condenado a picota y cepo.