sábado, 8 de marzo de 2008

Una de cal y otra de... pintura

Grifos afrontados, nos parece adivinar.
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El ángel venciendo a la Bestia del Apocalipsis, o al menos eso parece.
. Epifanía, vulgo Adoración de los Magos, con valor de simple presunción.
. ¿El Cristo en majestad? Puede ser.
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Templo de San Salvador, 1110, Murillo de Gállego (Zaragoza).
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La plaga, de cubrir con variadas materias los edificios románicos, no es únicamente cosa de pequeños templos rurales, también los grandes templos, obras cumbre de éste arte, sufren el acoso de tan malsana pasión.
Desde el fondo de la cripta, hasta lo más alto de las bóvedas, el magnífico templo de Murillo de Gállego está recubierto, por capas sucesivas, de cal y pintura. La acumulación de "estratos" calcáreo-pictóricos ha creado una masa que deforma las imágenes románicas de los capiteles, y los muros, dónde los sillares generosamente recubiertos han sido señalados con líneas, para crear una sensación pictórica, cual decorado teatral, de muro pétreo.
A quien corresponda. ¿Hasta cuando tendremos que soportar, que los edificios románicos se asfixien bajo denigrantes capas calcáreas? Ponga ya remedio a este desagisado, o sea condenado a picota y cepo mientras no se despejen sillares y capiteles de su cárcel de cal.