sábado, 10 de noviembre de 2012

Roa y su "Catedral del Dios Baco".

Portada sur, del viejo y desaparecido templo de San Juan Bautista, en Roa (Burgos).
 
La Geografía de Ptolomeo y el Itinerario de Antonino, citan una ciudad celtibérica de los vacceos llamada Rauda, en una de las vías romanas que conectaban Asturica Augusta y Caesaraugusta, en un cerro sobre la orilla derecha del río Duero.
Esa Rauda se corresponde con la villa medieval de Roa, en la burgalesa Ribera del Duero, repoblada tras su conquista a los musulmanes. Allá por los ss.XI-XII se levantó el templo parroquial de San Juan Bautista, sito junto a una puerta de la muralla que toma su nombre.

El arco ojival, procede de las remodelaciones del s.XIII.
 
El edificio recibió una profunda remodelación durante la segunda mitad del XIII, y así aguantó otros cuantos siglos dando servicio a los fieles de su colación.
A mediados del s.XVI el templo se encontraba en muy mal estado, ya sin culto. Por ello, el Cabildo de Roa cede la antigua parroquia a don Juan de Velasco y de la Cueva, cuarto conde de Siruela, quien funda allí, en 1565, el Hospital de San Juan Bautista, uno de los seis que existieron en la villa y único del que existe constancia documental.
 
Al fondo asoman parte de los “peculiares” edificios del Consejo Regulador.
 
Se aprovecharon los muros, que todavía resistían, junto con la portada y se levantó el nuevo edificio para Hospital, reutilizando la mayor parte de las viejas piedras del templo medieval.
Lo poco que sobrevive pertenece a esa época: parte del muro meridional, con un arco ciego de agudo perfil gótico, y una deteriorada portada del románico tardío. Las únicas piezas esculturadas son los restos incompletos de la chambrana, con cabezas de clavo, y los erosionados capiteles vegetales. 

Este muro y esas portadas es cuanto queda del templo de San Juan Bautista.
 
En 1788, Loperraez Corvalán cita la desaparecida parroquia, parte de cuyo templo ha quedado reducido a capilla del Hospital.
En 1813 Roa es destruida por los invasores napoleónicos, perdiéndose gran parte del patrimonio histórico y artístico. Lo que sobrevivió, fue arrasado por sucesivos incendios, 1835 y 1840, provocados durante la primera guerra carlista (1833-1840). En esa época el Hospital es convertido en cuartel de los liberales, sufriendo los asaltos carlistas.

Los restos medievales, embutidos en medio de una maraña de edificios “cubistas”.
 
A partir de 1855 el Hospital cesa su actividad, por causa del mal estado en que ha quedado el edificio, pasando su labor hospitalaria al Palacio de los Vaca y Borja (s.XVI), alzado sobre la antigua judería, por lo que todavía hoy se le conoce como “El Hospitalón”.
Casi inmediatamente el viejo Hospital se arregla para Casa Cuartel de la Guardia Civil, institución creada apenas once años antes, cometido que cumple el edificio hasta 1985. En dicho año, es abanonado y queda a merced de los elementos.
 
Perfil “gitano”, de la estructura en que se han incrustado las ruinas medievales.
 
No obstante, a pesar de los escasos restos supervivientes, todos los fieles devotos de Baco, el alegre dios coronado de pámpanos, deberían acudir al solar de este templo para ofrecer sus libaciones.
Porque en 1991, dichos restos, fueron consolidados y ajardinados, quedando anejos a la Sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen “Ribera del Duero”, protector de los suculentos caldos de la región. Parecía que, por fin, los sufridos restos del templo de San Juan, iban a tener un digno pasar. Pero como la alegría dura poco en la casa del pobre, en 2011 las venerables piedras acabaron integradas en el nuevo y faraónico edificio de dicho organismo vinícola.

Parte posterior del edificio que alberga los restos románicos.
 
El resultado es surrealista, a más no poder, pese a las opiniones de los corifeos de la “fusión” arquitectónica. El diario La Vanguardia, del viernes 25 marzo 2011, comentaba el resultado con las siguientes esotéricas frases:
   “Los arquitectos han resuelto bien el reto que suponía definir una imagen potente, representativa, sin violentar el entorno construido o natural. La torre tiene entidad para dialogar con el inabarcable paisaje. Y tanto el antiguo hospital como los restos eclesiales casan bien con la escala urbana. De manera que la nueva obra ejerce una función de filtro, de espacio de transición entre la urbe y los campos que la circundan”.

Edificio principal del Consejo Regulador, las ventanas circulares se supone que simbolizan “un racimo de uvas”…

En fin, nada diremos contra el vanguardismo arquitectónico “trans-post-modernista”, del edificio oficial, porque para gustos se hicieron los colores. Sin embargo, cuanto mejor estaban dichas ruinas románicas cuando aparecían exentas y ajardinadas.
Ahora, nos parecen despojadas de personalidad, como humilladas ante el gigantismo de la geometría cubista en que han sido incluidas. Una geometría, completamnete ajena al espíritu de los canteros medievales que levantaron el viejo templo de San Juan Bautista.

Los restos ajardinados del templo de San Juan Bautista, antes de su “fusión”.

A quien corresponda: Antes de reducir al ridículo los restos románicos, que su incompetencia de siglos ha ido creando por doquier, piénselo dos veces. Es más digno un montón  de piedras históricas en mitad de un parque público, rodeadas de vegetación, que incrustadas con calzador en medio de un faraónico proyecto con el que nada les une. Para futuras actuaciones, siga el consejo del poeta “avive el seso y despierte”. Caso de no hacerlo, vaya a picota y cepo, por tiempo indefinido, condenado a pan y agua, sin posibilidad de catar los ricos caldos que produce esa feraz “Ribera del Duero”.

Salud y fraternidad.

6 comentarios:

pallaferro dijo...

Es lo que tiene el vino ese del Ribera del Duero: que afectó al equipo de arquitectos de tal manera que no supieron hacer otra cosa. Y así les ha quedado el "guiso": desaguisado!

Yo, si por mi fuera, los mandaba directamente a "picota y cepo" y no esperaba que nos hicieran "futuras ocasiones de lucidez".

Un abrazo y muuuuchos recuerdos,

Eduard

Alkaest dijo...

Es lo que tiene el vino y fumar hierbas "de la risa", que las alucinaciones horripilantes te parecen realidades sublimes...
Pero no sólo los arquitectos debían estar "alegres", también debían estarlo los comitentes que aceptaron el proyecto.
¿O quizá no ha sido todo efecto del vino, sino que hubo por medio maletines con €, según cuenta el maledicente rumor popular?
Dicho sea, todo ello, sin animo de difamar y con valor de simple presunción.

Salud y fraternidad.

Malvís dijo...

Es que debe ser la "moda" o el nouvel art decó. Mismamente en Veruela, tienes dentro del recinto monumental otro museo vitivinícola de Borja. Menos mal que en esta ocasión, no fuiste tú, sino su mismísimo Ecce homo el que le arrebató la popularidad y los condenó a picota y a la "cepa". Un abrazo, Magister

juancar347 dijo...

En realidad, no deberíamos sorprendernos tanto, por cuanto que el buen gusto fue una moda tan pasajera, que en lo que a España se refiere debió de pasar tan largo, que difícil o imposible va a resultar seguir su estela. Miedo me dan no sólo los arquitectos de hoy día, sobre todo esos que según el diario que citas perturban hasta la sensibilidad del periodista que no se cree ni lo que escribe, sino las fundaciones de 'expertos' y 'amantes' del románico, cuyas actuaciones debieron de inspirarse en obras como ésta de Roa, que por cierto, tuve ocasión de conocer, como bien sabes, y todavía no me he repuesto del susto. Miedo dá, en consecuencia, volver por Vallespinoso de Aguilar. He aquí, si se me permite, una sugerencia digna de figurar en Picota y Cepo. Un abrazo

Alkaest dijo...

No se como habrá quedado la "restauración" de Vallespinoso, pero deberíais ver la "Xapela" que le han encasquetado a la ermita de San Pedro en Treviana (La Rioja).
De "juzgado de guardia", es poco.

Salud y fraternidad.

RIVIERE dijo...

¿Pero que es esta mied-da?...ah, sí...uvas...es lo primero que me ha venido a la cabeza al ver las ventanas circulares.. Y al de la Vanguardia, vamos...que le cambien la medicación ya mismo...
Penoso.
Un abrazo.