jueves, 4 de septiembre de 2008

¡Prohibidles las fotos a todos, Dios reconocerá a los suyos!

Cartel prohibitivo de templo "pobre". Folio de impresora sujeto por chinchetas, sobre tablón de corcho. Templo de San Martiño, San Martiño de Mondoñedo (Lugo). [Foto 17 julio 2008].
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Carter prohibitivo de templo "rico". Placa de "diseño" con soporte metálico y pie a juego. Catedral de Oviedo. [Foto 19 julio 2008].
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Cuando los “cruzados” franceses, nobles del norte apoyados por la Iglesia, atacaban las tierras del Languedoc para apropiarse de las posesiones de los nobles del sur, con el pretexto de exterminar los herejes cátaros, a los cristianísimos “militares” cruzados se les planteó una “duda razonable”. Durante el asedio de Beziers, en 1209, algunos caballeros “cruzados” sintieron escrúpulos de conciencia, ante el inminente asalto, y preguntaron al Legado Papal, Arnaud Amalric: “¿Cuándo entremos en la ciudad, cómo distinguiremos a los herejes de los buenos creyentes?”, y el legado les dio este impecable razonamiento teológico, cargado de espíritu evangélico: Matadlos a todos; Dios reconocerá a los suyos.
El eco de esta fraternal y piadosa frase, llena de amor cristiano, resuena todavía en numerosos ámbitos, grandes y pequeños, del mundo religioso. Uno de esos ecos, que rebota implacable por muros y bóvedas, es el que, en forma de infame cartel: “Fotos NO”, brota cual maligna cizaña a la entrada de cada vez más y más templos. La hipocresía de esta prohibición, religiosa o laica, “tanto monta, monta tanto”, llega a cotas “obscenas”. En las próximas entradas vamos a desahogar el ánimo, a este respecto, puesto que han intentado ahogarlo en nuestro reciente viaje por tierras gallegas y astures –aunque el resto de Celtiberia, no está libre de pecado-.
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A quien corresponda: Lo que de verdad deseo, lo que me pide el cuerpo y el alma, es devolverles parafraseado su cristianísimo grito: “Matadlos a todos; el Diablo reconocerá a los suyos...” Pero, como soy más civilizado que el venerable Legado Papal, Arnaud Amalric, me conformaré con que usía sea condenado a picota y cepo hasta que recapacite y haga recapacitar a los responsables del caso.
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[Advertencia legal: La citada frase, parafraseada en mis labios, es tan sólo una expresión retórica. De ninguna manera se trata de incitar a la degollina, de los clérigos y funcionarios públicos que nos prohíben hacer fotos. Soy contrario a toda violencia física, incluso si, quienes la reciben, en alguna ocasión la alentaron y son moralmente merecedores de ella].