jueves, 11 de septiembre de 2008

El vigilante ojo del dios, que todo lo ve.

Una mancha que afea la ciudad de Oviedo, tan grata por otros muchos conceptos. [Foto 19 julio 2008].
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Nada más entrar en la Catedral de Oviedo topamos con el consabido cartel: “Fotos y vídeos no”. Así advertidos, avanzamos por sus naves con tácticas de guerrilla, disparando la cámara y cambiando rápidamente de posición. En una de tales maniobras, alcanzamos a oír como otro turista, más temeroso de dios que nosotros, interpelaba a un vigilante con ésta pregunta: “¿Por favor, puedo hacer una foto de la escultura del Salvador?” El guardián, de laxa moral en el cumplimiento de su deber, o porque debía estar cansado de perseguir fotógrafos infractores le respondió: “Si yo no lo veo, puede hacer cuantas fotos quiera”.
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Escultura de "El Salvador", s.XII (1098-1129). [Foto 19 julio 2008].
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Esto nos animó y cuando entramos en la antesala de la Cámara Santa –antesala carente de arte alguno que pueda ser estropeado por el flash-, decidimos hacer una foto de la “hucha de los donativos”. Nada más hacerla se escuchó una voz en las alturas, voz tonante, apocalíptica: “Se recuerda a los señores visitantes que está prohibido hacer fotografías en el recinto de la Catedral”. Nos volvimos horrorizados, para comprobar que la voz salía de unos disimulados altavoces. ¿Cómo nos habían descubierto? Muy sencillo, desde las alturas de un ángulo de la estancia nos vigilaba el ojo de Dios, en forma de esférica cámara de video-vigilancia. Mudos de asombro, íbamos a hacer una foto de la cámara espía, cuando apareció por las puertas un caballero muy correctamente vestido –o sea traje y corbata-, muy amable, muy culto y muy servicial, quien se ofreció para asesorarnos sobre cuanto quisiéramos preguntarle acerca del lugar. Para no decepcionarle, y mayormente para disimular nuestro “nefando pecado fotográfico”, nos hicimos los tontos, realizamos algunas preguntas tópicas, agradecimos las respuestas y marchamos tan inocentes...
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Ore ante las "Santas Reliquias", por el módico precio de 1,50 €. Al menos el ticket es sincero: dice "entrada" y no "donativo".
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El caso es similar al de la Catedral de Compostela, por más que aquí los cancerberos visten “de paisano” pero sin poder disimular que parecen “seguratas” disfrazados. Aunque, “a buenas horas, mangas verdes”. Ahora mucho perseguir a los fotógrafos aficionados, pero el 9 de agosto de 1977 no hubo nadie para proteger el tesoro de la Cámara Santa, que fue vilmente saqueado por un “delincuente habitual” de diecinueve años, seguramente con un cómplice que nunca apareció. Repitámoslo, unos ladrones aficionados, no unos fotógrafos amateurs. Unos ladrones, que no necesitaron de cámara fotográfica alguna para cometer su fechoría.
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¡Este es el cuerpo del delito! Queremos decir la foto tomada indebidamente, por la que fuimos reprendidos y nos ganamos la compañía de un vigilante para que no reincidiésemos. [Foto 19 julio 2008].
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Se supone que la entrada que debemos pagar religiosamente, para ver esa Cámara Santa y, si somos personas creyentes, orar ante las Sagradas Reliquias –que ya tiene bemoles, tener que pagar para poder orar ante unas reliquias-, es para ayudar al mantenimiento de la Catedral. No obstante, en la antecámara campea un lindo cartel: “La limosna nos ayuda a compartir lo que poseemos por bondad divina”, debajo del cual hay una gran caja de madera con placa metálica en la que se lee: “Donativos para conservación de la Catedral”. ¡Ah, las grandes y santas palabras! ¡“Limosna”, “Donativos”!
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A quien corresponda: Aunque sea tirar piedras a nuestro tejado, ruego a usted que transmita, a los encargados del tema, una idea de la que hago gratuita donación. ¿Por qué no cobrar un suplemento, junto con la entrada, para poder hacer fotos en los templos, en horario fuera de culto? ¿Se aplacaría así la “ira del dios”, hacia los fotógrafos? El negocio puede que no diera grandes beneficios inmediatos, pero ya se sabe que “muchos poquitos llenan el saquito...”, al menos podrían amortizar la sagrada inversión en “seguratas” disfrazados de conserjes y en cámaras de vídeo-vigilancia. Si no consigue que le hagan caso, vaya usted a picota y cepo hasta que las ranas críen pelo.
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Salud y fraternidad.